La
Danza del Vientre, en árabe
Raks Sharki, es la fusión de todos los estilos de danza desarrollados en el Próximo Oriente, Egipto y África desde la Antigüedad tardía hasta la Alta Edad Media. Podemos remontarnos a la hora de referirnos a los posibles orígenes de algunos aspectos básicos de esta danza a los Templos del Antiguo Egipto, en los que las Sacerdotisas ofrendaban su baile sagrado como exvoto a las Divinidades, ejecutando en los rituales religiosos danzas de trance, o bien representaciones teatrales de los relatos míticos.
Es muy posible que su pervivencia dentro del ámbito de los ritos y tradiciones egipcias tuviera que ver con el extraordinario desarrollo y la importancia de la que debió hacer gala la música de éste período histórico, tanto en su vertiente sacra como en la secular, llegando, como tiende a ocurrir con los folclores de todos los pueblos, a confundirse la una con la otra con el paso del tiempo.

La difusión y transformación progresiva de esta danza a niveles más amplios no podemos atribuirla a una migración del pueblo egipcio, puesto que en ella vemos elementos folclóricos de otros pueblos aún en tiempos tempranos.
Aún así, habría que agradecer a los harenes de tiempos faraónicos el haber actuado como institución aglutinadora de mujeres de diferentes etnias o regiones que, al acceder a ellos, ampliarían copiosamente la cultura musical, rítmica y artística de estos centros de difusión.
A las puertas de la Edad Media, estas danzas tribales y folclóricas, ya habían perdido lo poco que les había quedado de su carácter religioso.
Tanto es así que acabaron por convertirse en un poderoso elemento de seducción femenina utilizado por las Yadiyas o “Muchachas de placer” dentro de los Círculos Palaciegos Islámicos, formándose así Escuelas de Danzarinas que no sólo sabían bailar, sino que eran a su vez grandes Poetisas, expertas en Salmodiar el Corán con sus dulces voces, Cantar o Tocar varios Instrumentos Musicales.

Verdaderamente, será este momento el único al que podamos referirnos a la hora de hablar del
origen de la Danza Oriental o Raks Sharki que conocemos hoy día. Pues es la primera vez en la historia que podemos distinguirla como versión más o menos unificada, que continuará una evolución lineal en le seno de la cultura musulmana. Es la Danza del Vientre propiamente dicha.
Tras el fin de las Cruzadas, y como consecuencia de los procesos que tuvieron lugar en ellas, el mundo musulmán se cerró sobre sí mismo, y, bajo una ideología de contraposición al mundo occidental, se polarizó en algunos aspectos de su cultura y de sus tradiciones.

Es posible que fuera en este período cuando La Danza Oriental, afectada en gran medida por todos estos factores, también sufriera sus primeros cambios negativos: Las bailarinas comenzaron a ser desprestigiadas dentro del ámbito social. El estereotipo de danzarina del vientre quedó íntimamente vinculado a la prostitución, llegando incluso a censurarse las vestimentas de las bailarinas por considerarse indecorosas.
Este largísimo período de oscurantismo perduraría hasta el siglo XIX.
Será con el Romanticismo cuando la mirada soñadora de Occidente viaje a las cálidas tierras del Este embriagada por el exotismo y la fastuosidad de las que hacían gala en Europa.
Los románticos europeos viajaban a Egipto, Persia, Turquía…buscando los perfumes de las noches de Oriente. Esto llevó a un resurgimiento de la danza oriental que reinventó su técnica y su vestuario para convertirse en una manera más de entusiasmar a los turistas extranjeros.

Ahora la
Danza del Vientre encuentra en Egipto y Turquía sus centros de difusión más importantes, habiéndose extendido por todo el Mediterráneo, Europa e incluso atravesando el Atlántico hasta el Nuevo Mundo, donde grandes coreógrafos y bailarines como Shokry Mohamed o Amir Thaleb han enseñado este extraño arte, oscuro y milenario.
Irene Aivar